Transparencia 3.0

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Dónde quedó la bolita…

Bueno, los millones

Naldy Rodríguez

¿Qué harían con 2 mil millones de pesos?, comprar varias casas, viajar y conocer buena parte del mundo; adquirir una isla con un yate; invertir en la Bolsa de Valores o emprender un negocio; se convertirían en accionistas de una gran compañía, o todo a la vez.

Esa misma cantidad se destinó en 2016 al mejoramiento de planteles escolares en Veracruz, representa el 90 por ciento del presupuesto que ejerce este año la Secretaría de Seguridad Pública y es la inversión que se destinará a carreteras en el gobierno de Yunes Linares.

Poco más de 2 mil millones es la bolsa que supuestamente destinó el gobierno de Duarte, en el último año del sexenio, para promover su imagen. Por primera vez el ORFIS reporta de forma detallada, según la partida que se asignó a cada medio de comunicación o empresa.

Revisé la lista. Constructoras, comercializadoras e Inmobiliarias, incluyendo una asociación de agroproductores, aparecen como proveedores, la mayoría con “registro” en Puebla y casualmente varias de ellas comparten dirección en esa ciudad.

Tan sólo de las empresas poblanas que aparecen en el listado, suman cerca de mil millones de pesos, cuatro de ellas además comparten dirección (Arboledas 31, Colonia Bello Horizonte ) y otras dos también registraron el mismo domicilio (Río Balsas 6410, colonia Jardines de San Manuel). Al acudir a ambos lugares, no se encuentra ninguna compañía instalada. Se trata de una vivienda –donde afirman que nunca ha sido empresa- y un mini local cerrado.

En el primer caso se encuentran Edificaciones Abissimus, que recibió 59 millones de pesos, Edificaciones Aperire (con giro inmobiliaria y bienes raíces), a la que se le otorgó 62 millones de pesos; Logística Empresarial Pitra con 133 millones de pesos y Proyectos en Construcción Triefe con 41 millones de pesos. En el segundo, Constructora Haguen con 71 millones de pesos y Edificaciones Abnegatio con 56 millones de pesos.  Juntando sus facturas suman 422 millones de pesos asignados.

 

Otras empresas presumiblemente poblanas son:

 

-Construcciones Cehya, con dirección en avenida 25 Poniente 104, 75 mdp.

-Edificaciones Tatsumi, dedicado al comercio al por mayor de materiales de construcción y con dirección en avenida de los Pirules 308, 64 mdp.

-Distribuidora Olibama, 32 mdp, sin registro en internet.

-Constructora e Inmobiliaria Bioscoun, 38 mdp, sin registro en internet.

-Comercializadora AD Puebla, sin registro en internet, con 165 millones de pesos.

-Comercializadora Ipfilon, sin registro, con 61 millones de pesos.

-Comercializadora Tsu, sin registro en internet, con 27 millones de pesos.

-Negocios y comercio de Puebla con 108 millones de pesos.

 

“Dichas cuentas carecen de evidencia de haber realizado los trámites administrativos y financieros referentes al pago, no se tuvo a la vista la documentación justificativa y comprobatoria consistente en dictámenes de procedencia, contratos, facturas y testigos, además de no exhibir registros contables de esas operaciones”, señala el reporte del órgano auditor.

Les doy mi impresión: más del 50 por ciento de dichos recursos se destinaron a empresas “fachada”, dedicadas a otros giros, foráneas; y un porcentaje mínimo, quizás un 15 o 25 por ciento llegaron a los bolsillos de empresarios de la comunicación con negocios formalmente registrados en Veracruz, que finalmente brindaron un servicio a gobierno.

Por otro lado, empresas periodísticas, que seguramente sí trabajaron con el gobierno, aparecen con cifras exorbitantes como Estudios Azteca con 100 millones de pesos; periódico Excelsior con 45 millones; y Televisión de Puebla, 55 millones de pesos.

En 2016, Comunicación Social tuvo un presupuesto de 97 millones de pesos. Se preguntará entonces de dónde sale el desvío de 2 mil 200 millones de pesos. La respuesta es sencilla: la Coordinación asignaba y otras dependencias pagaban.

No hay que perder de vista que en 2016, cuatro personas se desempeñaron como coordinadores de Comunicación Social. Juan Octavio Pavón González, estuvo hasta al 5 de abril; Alberto Silva del 6 de abril al 17 de octubre; Irma ChestyViveros, del 18 de octubre de 2016 al 30 de noviembre; yElías Assad Danini, del 1 al 31 diciembre. ¿Quiénes son los responsables de tal desfalco financiero?

Después de tantos años, dos sexenios, finalmente se ha transparentado una parte de los recursos destinados a medios de comunicación, con lo que  se están descubriendo graves irregularidades. Algunas ya se sospechaban, empezando por el trato inequitativo y piso disparejo para las empresas periodísticas veracruzanas, las que realmente están constituidas.

Esperemos que este ejercicio se repita el próximo año en el informe financiero de la Cuenta Pública 2017, para que empiece una cultura de transparencia en la publicidad oficial, recomendaciones y límites al gasto, lo que incidirá en una vida democrática de calidad.

 

“La sociedad necesita ser mejor que el individuo”: candidato Morris en  la película The Ides of March (2011).

 

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