Transparencia 3.0

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Por un ADN

Naldy Rodríguez

En cuestión de segundos y minutos, la vida de decenas de veracruzanos ha dado un giro inexplicable. Viven  un luto interminable porque en su corazón aguardan el regreso del ser querido. Se los llevaron vivos, los sacaron de su entorno y les arrebataron lo  más preciado: su libertad.

Con fuerza violentaron todos sus derechos, su integridad física, después su identidad y finalmente el acceso a la justicia. Ahora son omisos. No otorgan lo mínimo a las familias de los desaparecidos, quienes se convierten en víctimas del estado y del sistema.

Las estadísticas “oficiales” dicen que en Veracruz cerca de 3 mil 500 personas han desaparecido, pero el subregistro de colectivos habla de casi 20 mil hombres y mujeres que siguen sin encontrarlos… que los buscan con vida en penales, hospitales y en las calles (como indigentes), pero también en decenas de fosas que han encontrado en la entidad.

Desaparecieron de su entorno diario, pero  no de la mente de sus seres queridos, quienes “empeñan” todo, hasta su vida, por encontrarlos. La situación económica, cualquiera que fuera en el momento de la desaparición, empeora: Las pocas pertenencias que tienen, las venden para solventar la búsqueda, a veces pierden su trabajo o deben cambiarlo para tener flexibilidad y tiempo para la investigación.

La búsqueda corre por su cuenta -en la mayoría de los casos-, porque las instancias gubernamentales no tienen tiempo, recursos ni disposición. Fue el caso de la desaparición de Carlos David Bautista López, ocurrida en septiembre de 2015. Su madre logró llevar hasta el banquillo de los acusados al ex director de Prevención y Reinserción Social en la pasada administración, José Oscar Sánchez Tirado, su pareja Olga Heber Jiménez, y a seis policías; ahora imputados por el delito de desaparición forzada.

En el caso de Veracruz, la falta de presupuesto también ha retrasado la identificación de decenas de cuerpos y restos humanos encontrados en fosas clandestinas.

En un esfuerzo conjunto y sin protagonismos, integrantes de siete colectivos buscan conseguir fondos para realizar las pruebas necesarias a los cuerpos que han recuperado de esos cementerios ilegales. Un sólo reactivo para identificar el material genético puede tener un costo desde mil 500 hasta 5 mil pesos.

Y no es tarea menor, tan sólo el Colectivo Solecito ha localizado 139 fosas en terrenos del puerto de Veracruz, de donde han sacado al menos 278 cuerpos.

Súmate x 1 ADN es la  campaña para tratar de llegar a la ciudadanía, líderes de opinión, empresarios, asociaciones, académicos y hasta a autoridades para recaudar fondos económicos con la finalidad de adquirir los reactivos para la identificación genética. Inicialmente se “boteará” en tres sedes del estado de Veracruz, en diferentes fechas: el 7 de octubre se efectuó en el malecón del puerto de Veracruz; el 14 de octubre se hará en Los Lagos de Xalapa; y el 21 de octubre en el malecón de Coatzacoalcos.

Ya se violentaron todos sus derechos (aunque no sea responsabilidad de las autoridades estatales actuales), lo mínimo, sería garantizar los recursos necesarios –humanos y materiales- para acelerar la búsqueda de las personas desaparecidas y la identificación de los cuerpos hallados en fosas.

Se los debemos…

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“Es posible que está ceguera haya llegado a su fin, es posible que empecemos todos a recuperar la vista…”, José Saramago.

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